¿Te sientes mal, no te puedes concentrar? 5 señales de que padeces ansiedad y estás en peligro

La palabra ansiedad actualmente se ha vuelto más común. Escuchamos hablar de los ataques de ansiedad y muchos minimizamos la situación, pues hay poca conciencia sobre lo que este trastorno implica, para quien lo sufre y para quienes conviven con él. Hoy queremos compartir contigo algunos de los síntomas que distinguen a la ansiedad, cómo tratarlos en la convivencia diaria y cuál tratamiento es el mejor. La ansiedad no se arregla simplemente con decir a quien la padece que todo estará bien; pues aunque nosotros podemos verla como algo simple, hay personas para quienes es un gran problema.



Imagina lo siguiente: te sientes mal, no te puedes calmar, no entiendes qué ocurre, no te puedes concentrar, aumentan tus latidos cardíacos, te invade la tensión, no puedes dormir, te preocupas constantemente, los nervios se apoderan de ti, te sientes inseguro o angustiado y ya no disfrutas lo que antes te daba felicidad. Vivir con todo eso es tener ansiedad, un trastorno psicológico que -según expertos- afecta al 25% de la población mundial, y por ello se le ha considerado una especie de epidemia silenciosa.
Muchos tienden a confundirla con el estrés, esa presión que se genera por los pendientes que tiene cada uno de nosotros, que en ocasiones parece que será imposible cumplir con todos ellos, y se detona por una situación en particular. Por su parte, la ansiedad es la emoción que nace cuando sentimos una amenaza de forma anticipada, damos por hecho que algo va a suceder y nos va a lastimar, y queremos hacerle frente.



Ilustrémoslo con estos ejemplos: tienes una presentación importante en el trabajo; mientras la preparas tu hija se enferma y tu auto se descompone de algo muy delicado. Debes atender todo al mismo tiempo y estallas porque es demasiado. Eso es estrés.
Por otra parte, de un tiempo para acá has sentido tenso el ambiente en tu trabajo, hay varios chismes de cambios que se avecinan pero tu superior no te ha comentado nada; imaginas que te van a despedir en cualquier momento, que las deudas te van a comer vivo y que será un tiempo difícil para ti y tu familia… todo se basa en un supuesto. Eso es ansiedad.
Como mencionamos anteriormente, quienes sufren ansiedad no son bien comprendidos por quienes les rodean, que al no entender el problema, ofrecen soluciones que no funcionan y sólo provocan más frustración en quien padece el trastorno. Lo mejor es acudir a un especialista en psicología o psiquiatría, para poder lidiar con la ansiedad y mejorar la forma en que convivimos con los demás.



Visitar a un especialista no tiene nada de malo, no quiere decir que estás loco ni nada por el estilo; sencillamente es aceptar la guía de alguien que comprende lo que tienes, para que puedas sanar; es aceptar que tienes un problema y hacer todo lo posible por resolverlo.
Y entonces, ¿cómo debemos tratar a quien sufre ansiedad? Aquí cinco recomendaciones que pueden ayudarte a fortalecer los lazos con esa persona y a ser parte de la solución:

1.- Demuestra compasión




Para quienes sufren ansiedad es importante saber que cuentan con sus seres queridos, que pueden recurrir a ti cuando lo necesiten. Las críticas y los reproches no ayudan, mucho menos los juicios. Sé paciente y muestra tu apoyo, eso le ayudará a mantener la calma.

2.- Recuerda que no es una decisión sencilla

La persona no elige sentir ansiedad o no. Son varios los factores que le provocan esta sensación, la cual le hace sentir atrapada y acorralada. Para liberarse debe enfrentar el origen del problema para solucionarlo, aquí es donde interviene el apoyo de un profesional.

3.- Las tareas simples también les resultan complicadas

Es tanto su miedo que se paralizan ante las tareas más sencillas que puedas imaginar, por lo tanto lo mejor es ofrecer ayuda para que no se abrumen, pero tampoco presiones de tal manera que se sientan obligados a aceptarla. Haz todo con mucho tacto, no les critiques.

4.- No saben explicar lo que les ocurre


Si les preguntas insistentemente sólo les provocarás más frustración; evítalo, por favor. Si ellos entendieran lo que ocurre lo solucionarían. Necesitan ayuda.

5.- Su preocupación puede detonarse hasta por los detalles más pequeños

Quizá para ti resulte demasiado extremo, pero debes entender que su estado de preocupación es constante; se adelantan a los hechos y suelen imaginar el peor de los panoramas, por lo que podría parecer que son personas negativas. Tu labor es hablar del lado positivo para ayudarles, pero sin tratar de obligarles a pensar como tú. Respeta su tiempo y sus procesos.

Como ves, es difícil vivir con ansiedad. Pero si se tiene el apoyo de familiares y amigos, y además se acude con un especialista, es posible lograr grandes avances y llevar una vida mejor.

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